{"id":514,"date":"2017-11-29T16:28:04","date_gmt":"2017-11-29T16:28:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=514"},"modified":"2021-04-13T08:41:16","modified_gmt":"2021-04-13T08:41:16","slug":"el-tesoro-mas-preciado-el-agua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=514","title":{"rendered":"El tesoro m\u00e1s preciado: el agua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Cuento escrito para el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, que esta edici\u00f3n va dedicada a el agua.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Ana Rosa Dur\u00e1n Medina<\/strong><\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un peque\u00f1o pueblo casi escondido entre las monta\u00f1as. Era un lugar precioso, rodeado de un frondoso bosque lleno de \u00e1rboles donde cantaban alegres los pajarillos de vivos colores. Ten\u00eda tambi\u00e9n un peque\u00f1o riachuelo, donde disfrutaban los ni\u00f1os ba\u00f1\u00e1ndose en verano. Sus habitantes eran personas sencillas, la mayor\u00eda campesinos, que cultivaban la tierra para poder vender sus productos y alimentar a sus familias. Todos los domingos, llevaban al mercadillo del pueblo, instalado en su bonita plaza, sus verduras y frutas a vender. Era, sin duda, un bello espect\u00e1culo donde se pod\u00edan ver los puestos con sus productos muy bien colocados y escuchar las voces de los campesinos anunciando y ofreciendo a todos lo mejor de sus cosechas, mezcladas con los gritos de la chiquiller\u00eda corriendo y alborotando por la plaza.<\/p>\n<p>Entre todos los campesinos y agricultores hab\u00eda uno que destacaba especialmente. Se llamaba Mateo. \u00bfY saben porque Mateo era muy querido y apreciado por todos sus vecinos? Yo se los dir\u00e9: por su bondad y generosidad. Trabajaba muy duro, cultivando su tierra, soportando el sofocante calor en verano y el fr\u00edo intenso del invierno. Pero hac\u00eda su trabajo con esmero, paciencia y dedicaci\u00f3n. Se sent\u00eda orgulloso cuando su cosecha era buena y abundante. Y daba gracias por ello a la Naturaleza. Y cuando, por el contrario, la cosecha era mala, debido al mal tiempo o a la escasa lluvia, Mateo era paciente y pensaba: \u201cla pr\u00f3xima seguro que ser\u00e1 mejor\u201d. Ese era su car\u00e1cter: alegre y positivo.<\/p>\n<p>Mateo ten\u00eda 33 a\u00f1os y viv\u00eda solo, pues sus padres hab\u00edan fallecido cuando \u00e9l era a\u00fan joven, y no ten\u00eda hermanos. Pero su casa nunca estaba vac\u00eda ni triste. Ten\u00eda vecinos y amigos que lo quer\u00edan mucho e iban a visitarle con frecuencia. El se pon\u00eda muy contento y les invitaba a tomar un delicioso chocolate caliente con un trozo de bizcocho reci\u00e9n horneado.<\/p>\n<p>As\u00ed que la vida en este apartado pueblecito transcurr\u00eda en paz y armon\u00eda. Hasta que un d\u00eda todo cambi\u00f3. Uno de los campesinos, Pablo, ya muy mayor, muri\u00f3. Su \u00fanico hijo Juan, era un hombre muy ambicioso, que se hab\u00eda ido del pueblo hac\u00eda muchos a\u00f1os. Se hab\u00eda convertido en un rico empresario y s\u00f3lo le importaba ganar dinero. Al fallecer su padre, Juan volvi\u00f3 al pueblo para hacerse cargo de su herencia: una bonita casa con su hermoso huerto. Y unas tierras donde su padre, c\u00f3mo todos los vecinos, cultivaba sus verduras, hortalizas y frutas.<\/p>\n<p>Juan quer\u00eda vender inmediatamente la casa y las tierras heredadas de su padre y marcharse del pueblo con su dinero. No valoraba los bienes que a su padre tanto trabajo y sacrificio le hab\u00edan costado. Ni el cari\u00f1o con que su padre se los hab\u00eda dejado, con la esperanza de que Juan regresara de nuevo al pueblo y disfrutase cultivando aquellas tierras.<\/p>\n<p>Pero el coraz\u00f3n de Juan se hab\u00eda endurecido y ya nada le importaba, salvo almacenar dinero y m\u00e1s dinero. Ten\u00eda la misma edad que Mateo, su amigo de la infancia. Juntos hab\u00edan crecido, compartiendo juegos y estudiando en la escuela con Do\u00f1a Marta, su maestra. Que distinto era todo entonces. Que felices y que bien lo hab\u00edan pasado juntos. Lo compart\u00edan todo: juguetes, libros y a veces, hasta la merienda. Y en verano, iban a nadar al riachuelo con los otros chavales del pueblo. Pero esa \u00e9poca feliz de la infancia hab\u00eda quedado atr\u00e1s. Juan ya no era el mismo. Desde que unos t\u00edos suyos se lo hab\u00edan llevado a la gran ciudad para que pudiera terminar sus estudios, todo cambi\u00f3. Era muy inteligente y con una capacidad extraordinaria para los negocios, con lo cual se fue superando y enriqueciendo cada vez m\u00e1s. Y se volvi\u00f3 ambicioso y vanidoso. Se sent\u00eda superior a las gentes sencillas del pueblo, donde creci\u00f3 y vivi\u00f3 su bonita infancia.<\/p>\n<p>Poco quedaba ya de aquel muchacho sencillo y bueno que ayudaba a su padre en las tareas del campo. Y que iba todos los domingos al mercadillo de la plaza, donde se juntaba con todos sus amigos.<\/p>\n<p>Juan, una vez instalado en la casa de su padre, ahora suya, se fue a visitar a su amigo Mateo. Quer\u00eda saludarle y contarle su intenci\u00f3n de poner en venta sus propiedades e irse del pueblo para siempre.<\/p>\n<p>Mateo le recibi\u00f3 con los brazos abiertos y su mejor sonrisa, que alegr\u00eda volver a ver a su querido amigo Juan. Prepar\u00f3 su mesa, donde no falt\u00f3 el delicioso pan reci\u00e9n salido del horno, un sabroso queso y una botella del buen vino del pueblo.<\/p>\n<p>Pero despu\u00e9s de escuchar a Juan, cont\u00e1ndole sus logros en la gran ciudad y su intenci\u00f3n de vender sus propiedades e irse cuanto antes del pueblo, Mateo comprob\u00f3 con tristeza que su amigo ya no era el mismo. Cuanto hab\u00eda cambiado. Ya no era el mismo Juan que \u00e9l conoc\u00eda desde ni\u00f1o. Aquel chico sencillo, humilde y feliz con quien comparti\u00f3 tantos buenos momentos. Se hab\u00eda convertido en un hombre fr\u00edo y\u00a0 calculador, al que s\u00f3lo importaba el dinero y su nueva vida en la ciudad.<\/p>\n<p>Mateo trat\u00f3 de convencerle de que no vendiese su casa y sus tierras, le record\u00f3 el sacrificio con que su padre hab\u00eda conseguido todo aquello y la ilusi\u00f3n que ten\u00eda de que su hijo lo heredase y continuara con su labor.<\/p>\n<p>Pero Juan ten\u00eda otros planes, y por supuesto, poco le importaban los consejos de su amigo.<\/p>\n<p>As\u00ed que coloc\u00f3 sendos carteles de \u201cSE VENDE\u201d en su casa y sus terrenos.<\/p>\n<p>Al margen de todo esto, la vida continuaba en el pueblo, aunque sus vecinos y vecinas estaban muy preocupados. La escasez de lluvia hac\u00eda presagiar malas cosechas, y teniendo en cuenta que la agricultura constitu\u00eda su principal medio de vida, era normal que todos\/as estuviesen angustiados.<\/p>\n<p>Los d\u00edas pasaban y todo continuaba igual. La falta de agua se hab\u00eda convertido en un serio problema para la apacible vida de la gente del pueblo. La reseca tierra, \u00e1vida de lluvia, ofrec\u00eda una desoladora imagen, resultando imposible que crecieran las verduras, hortalizas y frutas plantadas por los agricultores. Los ganaderos tampoco lo ten\u00edan f\u00e1cil, al no producir la tierra los pastos necesarios para alimentar a sus animales.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y ni\u00f1as, que en la escuela tanto hab\u00edan aprendido sobre la importancia del agua para la vida de las personas, animales y vegetaci\u00f3n de nuestro planeta, estaban comprobando ahora de que manera su falta afectaba a todos.<\/p>\n<p>Ante esta situaci\u00f3n tan grave, el Sr. Alcalde del pueblo reuni\u00f3 a los vecinos y vecinas, para informarles sobre las medidas que desde el Ayuntamiento se hab\u00edan decidido adoptar, para remediar un poco la escasez de agua. Todos tendr\u00edan que colaborar utilizando la menor cantidad de agua posible y trabajar en equipo para construir una gran balsa que recogiese el agua de la lluvia, y poder as\u00ed tener una reserva para las \u00e9pocas de sequ\u00eda y evitar la situaci\u00f3n en la que estaban ahora.<\/p>\n<p>Gracias a que eran unos vecinos muy bien avenidos, se pusieron r\u00e1pidamente manos a la obra. Todos usaban la menor cantidad de agua posible, y juntos, ayudando en lo que cada uno pod\u00eda, empezar\u00edan a construir esa gran balsa que recogiese la mayor cantidad de agua de lluvia posible.<\/p>\n<p>Mateo decidi\u00f3 hablar de nuevo con Juan y le rog\u00f3 que se quedase un tiempo en el pueblo para colaborar con todos hasta resolver aquella dif\u00edcil situaci\u00f3n. Aunque \u00e9ste se mostr\u00f3 reacio en un principio, pues deseaba marcharse de all\u00ed lo antes posible, al\u00a0 final accedi\u00f3 a quedarse el tiempo en que tardase en vender sus propiedades.<\/p>\n<p>As\u00ed que unidos los dos amigos por las circunstancias, empezaron a trabajar junto al resto de los\/as vecinos\/as del pueblo, formando un gran equipo. Ten\u00edan que hacer un gran esfuerzo, pues aparte de continuar con sus labores cotidianas en el campo, en cuanto terminaban, ten\u00edan que unirse al grupo de trabajo para construir ese gran dep\u00f3sito que pudiese almacenar una enorme cantidad de agua.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-434 alignright\" src=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/cartel2017-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"315\" height=\"438\" srcset=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/cartel2017-216x300.jpg 216w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/cartel2017.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 315px) 100vw, 315px\" \/><\/p>\n<p>As\u00ed que pasaban los d\u00edas y los dos amigos empezaron a sentirse m\u00e1s unidos, trabajaban codo con codo en la construcci\u00f3n de aqu\u00e9lla enorme balsa para el agua y en los ratos de descanso, compart\u00edan bocadillo y conversaci\u00f3n. Recordaban las an\u00e9cdotas m\u00e1s divertidas de su ni\u00f1ez, las travesuras, las horas de colegio, los juegos en la plaza\u2026.y Mateo sinti\u00f3 que recuperaba a su amigo de nuevo.<\/p>\n<p>Pasaba el tiempo y la obra avanzaba. Aquel equipo de vecinos\/as era estupendo. Todos unidos trabajaban por la misma causa: conseguir en poco tiempo construir esa balsa que recoger\u00eda una enorme cantidad de litros de agua de lluvia, la cual ser\u00eda utilizada en las \u00e9pocas de sequ\u00eda, con lo cual solucionar\u00edan el gran problema en el que ahora se encontraban.<\/p>\n<p>Juan estaba muy implicado en aquellas labores y se sent\u00eda feliz por haber recuperado su amistad con Mateo, tanto era as\u00ed que se hab\u00eda olvidado casi de su intenci\u00f3n de irse de all\u00ed lo antes posible. As\u00ed que cuando recibi\u00f3 la visita de unos se\u00f1ores interesados en comprar su casa y sus tierras, se sinti\u00f3 alegre y triste a la vez. Por primera vez en muchos a\u00f1os ten\u00eda dudas.<\/p>\n<p>Si, Juan manten\u00eda una lucha consigo mismo. En la ciudad, ten\u00eda una vida c\u00f3moda y rodeado de lujos, ten\u00eda a personas a su servicio, una gran casa, un buen coche, pod\u00eda salir a teatros y conciertos, disfrutar de buenos restaurantes\u2026en fin dispon\u00eda de todo lo que una gran ciudad puede ofrecer. Pero tambi\u00e9n era cierto que se sent\u00eda solo. Y que hab\u00eda entrado en un c\u00edrculo en que lo \u00fanico \u201cimportante\u201d era ganar cada vez m\u00e1s dinero.<\/p>\n<p>En el pueblo, en cambio, la vida era sencilla, donde la gente ten\u00eda las cosas m\u00e1s necesarias: techo y comida. Se levantaban muy temprano, admirando las primeras luces del d\u00eda, para comenzar su faena. Todo lo dem\u00e1s poco les importaba. Los agricultores eran felices cultivando sus terrenos, viendo como crec\u00edan sus verduras, hortalizas y frutas. Y como se doraba la uva hasta alcanzar su punto de madurez para hacer un buen vino. Los ganaderos, cuidando de sus animales, procurando ofrecerles los mejores pastos, para despu\u00e9s obtener unos productos de primera calidad: carne, leche, queso, mantequilla. Casi todas las casas ten\u00edan su gallinero, as\u00ed que recog\u00edan todas las ma\u00f1anas huevos frescos. Todos esos productos, una vez separados los de su propio consumo, se vend\u00edan los domingos.<\/p>\n<p>Y la vida transcurr\u00eda as\u00ed, tranquilamente, no carec\u00edan de las cosas b\u00e1sicas, y eso era suficiente para ellos\/as. No necesitaban m\u00e1s. En cambio, eran ricos\/as en otras cosas m\u00e1s importantes: todos se conoc\u00edan, compart\u00edan su tiempo libre con agradables conversaciones, se un\u00edan para ayudarse unos a otros cuando era necesario, en fin que formaban una gran familia.<\/p>\n<p>Juan tuvo tiempo suficiente para pararse a pensar en todo aquello. \u00bfQu\u00e9 era m\u00e1s importante? \u00bfQu\u00e9 le hac\u00eda m\u00e1s feliz?<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de darle vueltas y m\u00e1s vueltas a todos los pensamientos que atormentaban su cabeza, habl\u00f3 con su amigo Mateo.<\/p>\n<p>Le cont\u00f3 lo que le estaba sucediendo. Y que, por primera vez en su vida, no sab\u00eda realmente qu\u00e9 camino tomar.<\/p>\n<p>Mateo, que quer\u00eda tanto a su amigo, le dio un sabio consejo: que escuchase solamente a su coraz\u00f3n. Que el coraz\u00f3n nunca se equivoca, nos dice que es lo que m\u00e1s nos conviene y lo que verdaderamente deseamos.<\/p>\n<p>As\u00ed que Juan habl\u00f3 con los interesados en adquirir sus propiedades y les pidi\u00f3 un tiempo para reflexionar sobre tal asunto.<\/p>\n<p>Mientras, continu\u00f3 con su trabajo y compartiendo momentos \u00fanicos con Mateo y la gente del pueblo. Volv\u00eda a ser y sentirse uno m\u00e1s en la pl\u00e1cida vida de aquel lugar. Recordaba con frecuencia a sus padres y al calor del hogar familiar, donde transcurri\u00f3 su feliz infancia. Y valor\u00f3 de verdad lo que su padre hab\u00eda luchado por darle lo mejor.<\/p>\n<p>Una noche tuvo un sue\u00f1o, en el cual su padre le dec\u00eda lo orgulloso que estaba de \u00e9l y le daba las gracias por volver al pueblo y ayudar a todos, formando parte de aqu\u00e9l equipo que trabajaba para construir la gran balsa de agua. Juan se despert\u00f3 de golpe, sobresaltado pero seguro de la decisi\u00f3n que iba a tomar.<\/p>\n<p>Que feliz se sinti\u00f3 cuando dio la noticia a Mateo: no vender\u00eda su casa y sus tierras. Al contrario, vender\u00eda las propiedades que ten\u00eda en la ciudad e invertir\u00eda ese dinero en el pueblo. Era muy buen empresario, as\u00ed que ideas no le faltaban, sobre todo crear\u00eda algunos puestos de trabajo.<\/p>\n<p>Mateo estaba muy contento. Juan volv\u00eda a ser Juan, el mismo de siempre. Todo el pueblo se alegr\u00f3 por la decisi\u00f3n del joven.<\/p>\n<p>Los trabajos finalizaron. Parte del dinero de Juan ayud\u00f3 a que todo fuese m\u00e1s r\u00e1pido. Ya ten\u00edan un enorme dep\u00f3sito, con una gran capacidad de almacenamiento de agua.<\/p>\n<p>El Alcalde reuni\u00f3 de nuevo a sus vecinos y vecinas para agradecerles todo el esfuerzo y sacrificio para conseguir aquello tan importante para todos. Y a continuaci\u00f3n, les ofreci\u00f3 un banquete para celebrarlo. Qu\u00e9 felices estaban todos comiendo, bebiendo, riendo\u2026 hasta que oyeron algo que les interrumpi\u00f3: empezaba a llover. Primero t\u00edmidamente y despu\u00e9s con fuerza. No pod\u00edan estar m\u00e1s alegres. Algunos, los m\u00e1s atrevidos, bailaban y saltaban bajo la lluvia. No les importaba mojarse. Era el mejor regalo que la naturaleza pod\u00eda brindarles. Llovi\u00f3 a c\u00e1ntaros durante d\u00edas, con lo cual el enorme dep\u00f3sito de agua estaba cada vez m\u00e1s lleno. Se hab\u00edan solucionado todos sus problemas. Crec\u00edan fuertes y sanas las verduras y frutas. Y el ganado ya pod\u00eda disfrutar pastando en los prados, la fresca hierba. Y en cada casa, ya hab\u00eda agua suficiente. No se pod\u00eda pedir m\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante de todo hab\u00eda sido comprobar que cuando la gente se une y lucha en equipo por las cosas, \u00e9stas al final se consiguen.<\/p>\n<p>Y Juan aprendi\u00f3 la lecci\u00f3n de su vida, que en lo m\u00e1s sencillo se encuentra la verdadera felicidad.<\/p>\n<p>Y, por \u00faltimo, que hay que utilizar de forma responsable el agua, porque es el verdadero \u201coro l\u00edquido\u201d para la vida de las personas, animales y plantas en nuestro planeta.<\/p>\n<p>El agua est\u00e1 presente desde que nacemos hasta que nos vamos. Es nuestra compa\u00f1era en este viaje maravilloso que se llama <u>VIDA<\/u>.<\/p>\n<p>F I N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuento escrito para el Festival Internacional del Cuento de Los Silos, que esta edici\u00f3n va dedicada a el agua. Ana Rosa Dur\u00e1n Medina Hab\u00eda una vez un peque\u00f1o pueblo casi escondido entre las monta\u00f1as. 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