{"id":658,"date":"2018-11-30T14:38:07","date_gmt":"2018-11-30T14:38:07","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=658"},"modified":"2021-04-13T08:39:41","modified_gmt":"2021-04-13T08:39:41","slug":"el-nino-de-aire","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=658","title":{"rendered":"\u201cEl ni\u00f1o de aire\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Un cuento escrito por Ana Rosa Dur\u00e1n Medina especialmente para el Festival Internacional del Cuento de Los Silos. Edici\u00f3n XXIII.<\/strong><\/p>\n<p>Pablo era un ni\u00f1o muy inquieto, listo, despabilado y un poco \u201ctrasto\u201d. A sus 8 a\u00f1os ten\u00eda unas ocurrencias que dejaba asombrados a sus padres. A Pablo le costaba seguir las normas de casa y del colegio. Siempre quer\u00eda salirse con la suya. La verdad es que tra\u00eda \u201cde cabeza\u201d a sus pap\u00e1s.<!--more--><\/p>\n<p>Por las ma\u00f1anas, como siempre, Marta la madre de Pablo, ten\u00eda que armarse de paciencia para que este desayunase y se preparase para el colegio. Protestaba por todo: para levantarse de la cama, para ducharse, vestirse o desayunar\u2026 En fin, que todos los d\u00edas era un l\u00edo que este ni\u00f1o estuviese listo para irse al cole.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, cuando por fin sal\u00edan para el colegio, al entrar en el coche, Pablo le dijo a su madre:<\/p>\n<p>&#8211; Mam\u00e1 estoy cansado de hacer todos los d\u00edas lo mismo: levantarme pronto cuando todav\u00eda tengo sue\u00f1o, ir a la ducha, vestirme r\u00e1pido, desayunar y \u00a1\u00a1\u00a1encima ir al cole!!! Me apetecer\u00eda m\u00e1s quedarme en casa jugando.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211; Qu\u00e9 cosas tienes hijo. Si te quedases en casa te aburrir\u00edas solo y echar\u00edas de menos a tus compa\u00f1eros. Adem\u00e1s, no podemos hacer siempre lo que nos de la gana. Pap\u00e1 se levanta muy temprano para ir a su trabajo. Ahora, cuando t\u00fa te quedas en el cole, ya sabes que mam\u00e1 tiene que ir al suyo. Y luego hay que hacer muchas cosas en casa. As\u00ed que ya sabes, todos tenemos obligaciones. \u00bfLo entiendes?<br \/>\n&#8211; No. No lo entiendo. Es un rollo mami.<br \/>\n&#8211; Anda, anda. Al cole. Y no se hable m\u00e1s.<\/p>\n<p>El d\u00eda transcurri\u00f3 con normalidad, cada uno con sus cosas, y cuando llegaron a casa, Pablo ten\u00eda que hacer la tarea del colegio. Como ven\u00eda siendo habitual, protestaba por ello. Su padre, Jorge, cansado ya de esta situaci\u00f3n y de los berrinches de su hijo, le habl\u00f3 muy enfadado.<\/p>\n<p>&#8211; Pablo, ya est\u00e1 bien. Te est\u00e1s portando muy mal. Y mam\u00e1 y yo nos estamos cansando de tu actitud, as\u00ed que deja de protestar y ponte a hacer tus deberes. Y no quiero o\u00edr nada m\u00e1s \u00bfDe acuerdo?\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8211; Yo tambi\u00e9n estoy cansado de que ustedes me est\u00e9n siempre mandando. Y de que no pueda hacer las cosas que me gustan.<br \/>\n&#8211; \u00bfPero ser\u00e1 posible? Estoy muy enfadado Pablo. Y hoy, como castigo, te vas a la cama sin cenar.<br \/>\n&#8211; Pues no me importa.<br \/>\n&#8211; Pablo, no contestes a tu padre. &#8211; Le dijo su mam\u00e1.<br \/>\n&#8211; \u00bfSaben qu\u00e9? Me gustar\u00eda convertirme en aire.<br \/>\n&#8211; \u00bfEn aire? Dijo su padre. Pero qu\u00e9 cosas tiene este ni\u00f1o.<br \/>\n&#8211; S\u00ed, en aire. As\u00ed podr\u00eda volar muy, muy alto. Y no tendr\u00eda que hacer nada: ni cole, ni tareas, ni comer lo que no me gusta, ni nada de nada.<br \/>\n&#8211; Qu\u00e9 ocurrencias tienes hijo. \u2013 le dijo su madre &#8211; \u00bfY no nos echar\u00edas de menos?<br \/>\n&#8211; No. Yo estar\u00eda muy tranquilo flotando. Y ver\u00eda todo desde arriba. Y cuando me enfadase por algo, soplar\u00eda fuerte. Y ser\u00eda el viento. Qu\u00e9 divertido. Soplar\u00eda tanto que se caer\u00edan las hojas de los \u00e1rboles. Me pasar\u00eda todo el rato jugando y como nadie podr\u00eda verme, no sabr\u00edan d\u00f3nde estoy y podr\u00eda gastar bromas a la gente. Jajaja<br \/>\n&#8211; Pablo, la verdad es que imaginaci\u00f3n no te falta hijo \u2013 dijo su madre.<br \/>\n&#8211; Pues ya lo saben: yo quiero convertirme en aire.<br \/>\n&#8211; Qu\u00e9 ni\u00f1o \u00e9ste \u2013 contest\u00f3 su padre. Anda ya a la cama.<\/p>\n<p>Y Pablo se fue a su habitaci\u00f3n protestando como siempre. Se acost\u00f3 en su cama y se tap\u00f3 con su colcha de Superman, su h\u00e9roe favorito. Siempre le hab\u00eda admirado porque pod\u00eda volar. Ojal\u00e1 le pasara a \u00e9l lo mismo.<\/p>\n<p>De repente, Pablo se dio cuenta de que la ventana de su habitaci\u00f3n estaba abierta. Y se levant\u00f3 para cerrarla. Pero sali\u00f3 disparado como si fuera un cohete. Estaba en la calle y no pod\u00eda pisar el suelo. \u00bfQu\u00e9 estaba pasando? Pablo no entend\u00eda nada. Estaba volando. Oh que maravilla, pens\u00f3. Y quiso decir: lo he conseguido \u00a1hurra! Pero no pod\u00eda hablar. S\u00f3lo le sal\u00eda un silbido. Claro, ya no era un ni\u00f1o normal, de carne y hueso. Noooo. Ahora era un ni\u00f1o\u2026 de AIRE.<\/p>\n<p>Estaba emocionado. Aunque lo de no poder hablar le fastidiaba un poco, lo dem\u00e1s era fascinante. A medida que iba cogiendo pr\u00e1ctica, m\u00e1s alto sub\u00eda. Era una sensaci\u00f3n incre\u00edble. Qu\u00e9 bonito se ve\u00eda todo desde lo alto. Las casas parec\u00edan de juguete, las personas eran como hormiguitas, y los coches \u00a1qu\u00e9 peque\u00f1itos! Pablo estaba alucinando. Qu\u00e9 suerte hab\u00eda tenido. Ahora solo se dedicar\u00eda a jugar, a contemplarlo todo desde arriba, a volar constantemente de ac\u00e1 para all\u00e1, a tumbarse sobre las nubes\u2026 Se acabaron las normas, el colegio, las tareas, la ducha etc. etc.<\/p>\n<p>Pasaban los d\u00edas y Pablo continuaba disfrutando de su nueva vida. De vez en cuando, silbaba muy fuerte, y gastaba bromas a la gente. A un viejecito que paseaba tranquilamente le arranc\u00f3 el sombrero que sali\u00f3 volando. El pobre se\u00f1or corr\u00eda desesperado para cogerlo. A otra se\u00f1ora que llevaba una bolsa con su compra, se le cay\u00f3 \u00e9sta al suelo y se derram\u00f3 todo en la acera. Y a un chico que iba con su bici, logr\u00f3 tirarlo al suelo. S\u00f3lo ten\u00eda que soplar muy fuerte y el viento hac\u00eda todo lo dem\u00e1s. C\u00f3mo se divert\u00eda con estas gamberradas.<\/p>\n<p>Todo le parec\u00eda genial.<\/p>\n<p>Pero fue pasando el tiempo, y el ni\u00f1o se iba cansando de estar siempre de un lado para otro. Cuando se acordaba de sus padres, miraba hacia abajo y pod\u00eda ver su casa. Se dio cuenta de que ya ten\u00eda puesta la iluminaci\u00f3n de Navidad. Se acerc\u00f3 m\u00e1s y pudo ver a su mam\u00e1 a trav\u00e9s de la ventana. Estaba colocando el \u00e1rbol de Navidad. Pablo se sinti\u00f3 triste. Deseaba estar all\u00ed, con su madre, y ayudar en la decoraci\u00f3n del \u00e1rbol. Y luego comer galletas reci\u00e9n sacadas del horno.<\/p>\n<p>Para no ponerse m\u00e1s triste, se alej\u00f3 de all\u00ed y vol\u00f3 m\u00e1s alto. Se puso contento cuando pudo contemplar desde muy alto, su ciudad. Qu\u00e9 maravilla \u2013 pens\u00f3 Pablo. Qu\u00e9 bonita toda iluminada con las luces de la Navidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n pudo ver a las personas como andaban por las calles y entraban en las tiendas, tambi\u00e9n ve\u00eda a los padres y madres con sus hijos disfrutando del ambiente navide\u00f1o, a la se\u00f1ora que asaba casta\u00f1as en su puesto callejero y cuyo olorcillo era delicioso, y en su recorrido a\u00e9reo Pablo contempl\u00f3 el parque donde siempre le llevaban sus padres a jugar con los otros ni\u00f1os y ni\u00f1as. Ah\u00ed su tristeza aument\u00f3. Les vio pas\u00e1rselo en grande con la nieve que hab\u00eda empezado a caer, hac\u00edan bolas y se las lanzaban unos a otros, como siempre hab\u00eda hecho \u00e9l. Dese\u00f3 much\u00edsimo estar all\u00ed y jugar con ellos.<\/p>\n<p>Pablo empez\u00f3 a pensar que ser siempre AIRE no era tan divertido, que estaba bien para un ratito, pero para quedarse siempre flotando y volando por ah\u00ed arriba, no. No era eso lo que quer\u00eda.<\/p>\n<p>Estaba cansado y triste, y se tumb\u00f3 sobre una nube, la cual al contemplar la tristeza de Pablo, porque la nube pod\u00eda verle, era una nube m\u00e1gica, se puso a llorar. Y sus l\u00e1grimas cayeron en forma de lluvia.<\/p>\n<p>Pablo pudo ver c\u00f3mo sus amigos corr\u00edan por el parque y se resguardaban de la lluvia, junto a sus padres. Se sinti\u00f3 tan solo. Echaba de menos a los suyos. Ten\u00eda ganas de verles y de hacer todas las cosas que hac\u00edan juntos. Se dio cuenta de que se hab\u00eda comportado muy mal con ellos, de su desobediencia, y de que no hab\u00eda valorado todas las cosas tan bonitas que ten\u00eda. Lloraba de nuevo el pobre Pablo pensando que nunca m\u00e1s volver\u00eda a ser un ni\u00f1o normal, como todos los dem\u00e1s y que nunca tendr\u00eda a sus padres, y que nunca volver\u00eda a jugar con sus amigos. Y as\u00ed, cansado y triste, se durmi\u00f3 sobre su amiga, la nube.<\/p>\n<p>&#8211; Pablo \u2013 llamaba su madre.<br \/>\n&#8211; Hijo, venga, despierta ya, que es la hora. Y se har\u00e1 tarde para ir al cole.<\/p>\n<p>Pablo se despert\u00f3 sobresaltado. No se lo pod\u00eda creer. Todo hab\u00eda sido una pesadilla. Se frotaba los ojos una y otra vez. Menos mal que todo hab\u00eda sido un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; Voy mam\u00e1 \u2013 respondi\u00f3 alegremente el ni\u00f1o \u2013 y sali\u00f3 corriendo de la cama y abraz\u00f3 a su madre.<br \/>\n&#8211; Hijo, que bien que est\u00e9s contento hoy, me alegro que te hayas levantado enseguida. Muy bien.<br \/>\n&#8211; Mam\u00e1, vete preparando el desayuno, que tengo mucha hambre.<br \/>\n&#8211; Claro, cari\u00f1o. Contest\u00f3 su mam\u00e1.<\/p>\n<p>Pablo se duch\u00f3 r\u00e1pido, se puso la ropa, y ya estaba en la cocina desayunando el taz\u00f3n de leche con cereales que le hab\u00eda puesto su mam\u00e1.<\/p>\n<p>&#8211; Mam\u00e1, vamos ya, que no quiero llegar tarde al cole.<br \/>\n&#8211; Vamos hijo. Dijo su asombrada madre. No se pod\u00eda creer lo bien que se estaba comportando Pablo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue como, a partir de ese d\u00eda, Pablo cambi\u00f3 su actitud. Ahora era un ni\u00f1o feliz. Hab\u00eda comprendido lo importante que es tener una familia, amigos, una casa, comida, ropa, juguetes, en fin todo lo necesario. Y tambi\u00e9n entendi\u00f3 que no se puede ser caprichoso ni podemos hacer siempre lo que nos d\u00e9 la gana. Que hay que querer mucho a los padres y obedecer lo que ellos nos dicen. Porque ellos saben mejor que nadie, lo que nos conviene.<\/p>\n<p>Pablo hab\u00eda aprendido una important\u00edsima lecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y color\u00edn colorado, con un soplito de aire, este cuento ha terminado.<\/p>\n<p>F I N<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un cuento escrito por Ana Rosa Dur\u00e1n Medina especialmente para el Festival Internacional del Cuento de Los Silos. Edici\u00f3n XXIII. Pablo era un ni\u00f1o muy inquieto, listo, despabilado y un poco \u201ctrasto\u201d. A sus 8 a\u00f1os ten\u00eda unas ocurrencias que dejaba asombrados a sus padres. 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