{"id":735,"date":"2018-12-07T21:36:48","date_gmt":"2018-12-07T21:36:48","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=735"},"modified":"2021-04-13T08:38:14","modified_gmt":"2021-04-13T08:38:14","slug":"las-bibliotecas-cuentan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/?p=735","title":{"rendered":"Las Bibliotecas cuentan"},"content":{"rendered":"<p><strong>Maria Kapit\u00e1n, Ernesto Rodr\u00edguez Abad y Pedro \u00c1ngel Mart\u00edn fueron los encargados de darle vida a las bibliotecas de los habitantes de los Silos.<\/strong><\/p>\n<p>Ernesto Rodr\u00edguez Abad, director del Festival Internacional del Cuento de Los Silos ha apostado en esta XXIII Edici\u00f3n por una nueva forma de contar. El silense ha utilizado una vez m\u00e1s todos los recursos que el pueblo ofrece para deleitar a los entusiastas que se acercan al festival. En esta ocasi\u00f3n las peque\u00f1as bibliotecas de los habitantes de Los Silos se han convertido en peque\u00f1os auditorios, en ellas, Mar\u00eda Kapit\u00e1n, Pedro \u00c1ngel Mart\u00edn y el propio Ernesto han amenizado la velada a tres reducidos grupos de apenas diez personas.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>En torno a las ocho horas de la tarde, un peque\u00f1o grupo de aventureros se adentr\u00f3 por las callejuelas del municipio norte\u00f1o en busca de m\u00e1s historias. Omaira fue la encarga de abrir las puertas de la primera biblioteca y de su hogar a siete visitantes deseosos de escuchar nuevos cuentos. El trayecto desde la Plaza de la Luz hasta la casa de la silense estuvo marcado por la expectaci\u00f3n y la serenidad.<\/p>\n<p>La puerta principal, por la que fueron entrando cada uno de los hu\u00e9spedes, conectaba con una r\u00fastica sala presidida por una biblioteca que aguardaba ante la atenta mirada de los presentes. El palmero Pedro \u00c1ngel Mart\u00edn ya esperaba a los invitados, que tomaron asiento despu\u00e9s de acceder al inmueble. La propietaria del domicilio vigilaba calmada la entrada y ofreci\u00f3\u00a0 al comienzo de la jornada unos bombones.<\/p>\n<p>El ambiente navide\u00f1o, que dominaba la escena, se fundi\u00f3 con las historias que Mart\u00edn ten\u00eda preparadas para la velada. La estampa, que denotaba cercan\u00eda y calidez, comenz\u00f3 con un intento del narrador por responder a una pregunta: \u201c\u00bfQu\u00e9 es un poema?\u201d. Mart\u00edn, en su interacci\u00f3n con los asistentes, asegur\u00f3 que esta fue una de las cuestiones m\u00e1s dif\u00edciles a las que se ha tenido que enfrentar.<\/p>\n<p>Para despejar esta inc\u00f3gnita el orador cont\u00f3 la historia de Adri\u00e1n, un ni\u00f1o que ten\u00eda un pez que estaba un tanto triste. La madre del cr\u00edo le hab\u00eda advertido que lo que su pez Le\u00f3n necesitaba era escuchar un poema. En ese momento Adri\u00e1n comenz\u00f3 a buscar repuestas y, entre las m\u00e1s sabias, encontr\u00f3 una que afirmaba que \u201cun poema da la vuelta a las palabras y te cambia la vida\u201d. Le\u00f3n, recuperado gracias a la ayuda del peque\u00f1o, grit\u00f3 fascinado: \u201cAdri\u00e1n, yo tambi\u00e9n soy poeta\u201d. El ni\u00f1o entusiasmado ante la noticia pidi\u00f3 a su mascota que le recitara algo y \u00e9l feliz le contest\u00f3: \u201cNo puedo, mi mejor poema es el silencio\u201d.<\/p>\n<p>Mart\u00edn continu\u00f3 el recorrido literario con otras historias que hac\u00edan alusi\u00f3n a su vida. El palmero asegur\u00f3 que su primer amor ol\u00eda a galletas rosadas. Expres\u00f3, con algo de a\u00f1oranza, que compart\u00eda un paquete de esos dulces con una ni\u00f1a del colegio de enfrente. La chiquilla al estudiar en una escuela de monjas ten\u00eda prohibida la salida, por ello cada ma\u00f1ana se citaban en un muro y compart\u00edan las galletas entre la pared que los separaba.<\/p>\n<p>La ni\u00f1a le regalaba al narrador una piedra de color azul todos los d\u00edas a cambio de un beso y con el paso del tiempo los amigos de este comenzaron a asegurar que ella era est\u00fapida obsequiarlo siempre con el mismo objeto. Un d\u00eda, por influencia de estos amigos, \u00e9l le dijo a ella que era est\u00fapida y nunca m\u00e1s volvieron a verse. Hace poco tiempo, seg\u00fan cont\u00f3 el narrador, se reencontraron por casualidad en un bar de la Calle Heraclio S\u00e1nchez del casco antiguo lagunero. En este momento, Mart\u00edn no quiso perder la oportunidad y pregunt\u00f3 a su primer amor por qu\u00e9 le obsequiaba siempre con piedras azules. Ella, al escucharlo, contest\u00f3 que eran bober\u00edas de ni\u00f1a: \u201cSolo quer\u00eda regalarte el cielo a pedacitos\u201d.<\/p>\n<p>Hasta finalizar el encuentro \u00a0otras historias se adentraron en la mente de los visitantes de la casa de Omaira. Mart\u00edn continu\u00f3 sugiriendo historias de amor, desamor,\u00a0 pasi\u00f3n y tambi\u00e9n de La Laguna. Las palabras que brotaban de su boca fueron cautivando a los oyentes hasta que el reloj marc\u00f3 la hora de partir. Uno a uno fueron abandonando el inmueble ante la atenta mirada de Omaira y de su preciada librer\u00eda.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-736 alignnone\" src=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11-300x200.jpeg\" alt=\"\" width=\"499\" height=\"332\" srcset=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11-300x200.jpeg 300w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11-768x512.jpeg 768w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11-1024x683.jpeg 1024w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11-1200x800.jpeg 1200w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/WhatsApp-Image-2018-12-07-at-21.25.11.jpeg 1500w\" sizes=\"(max-width: 499px) 100vw, 499px\" \/><\/p>\n<p>La noche cay\u00f3 y la segunda biblioteca que alberg\u00f3 cuentos fue la del director del festival, Ernesto Rodr\u00edguez Abad. Unos cuantos nos colamos escaleras arriba por un hogar que huele a hojas y tinta, y tras las escaleras, m\u00e1s arriba, esperaba el anfitri\u00f3n. Sentados alrededor de la caja de la escalera en forma de caracol, escucharon los presentes la voz del narrador, grave y suave, que hechiz\u00f3 con sus palabras.<\/p>\n<p>Un poema de Rub\u00e9n Dar\u00edo abri\u00f3 el apetito al p\u00fablico. \u00bfQu\u00e9 quieren? \u00bfCuentos, poemas, ilustraciones?, improvis\u00f3 Abad \u00a0sobre la marcha como buen maestro de ceremonias. Comenz\u00f3 mostrando orgulloso la pulcritud y\u00a0la belleza de los libros ilustrados que posee, dej\u00f3 que los tocasen y, entre ellos, eligi\u00f3 el de la historia de los amantes mariposa, una antigua leyenda japonesa que cuenta el romance de dos j\u00f3venes enamorados que caen en desgracia. Al t\u00e9rmino nos traslad\u00f3 a \u2018Plenilunio\u2019, una obra francesa de Antoine Guillopp\u00e9 que dibuja a los animales de la noche y al incesante ruido del viento entre las copas de los \u00e1rboles. La intimidad que despertaba el hogar fue compartida por los allegados, gente del pueblo que se conoce, lo que propici\u00f3 que\u00a0 se oyesen risas, suspiros de asombro, incluso la emoci\u00f3n contenida ante relatos tan hermosos como el de \u2018Siempre te querr\u00e9\u2019 de Robert Munsch e ilustrado por Noem\u00ed Villamuza, la autora del cartel de la presente edici\u00f3n.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, antes de despedirnos de Ernesto y de su colecci\u00f3n de peque\u00f1as\u00a0joyas literarias, cont\u00f3 una an\u00e9cdota: \u2018El \u00e1rbol rojo\u2019 de Shaun Tan. Se trata de un cuento que una vez le regal\u00f3 a un amigo maestro y\u00a0 que narra c\u00f3mo hasta en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles una hoja escarlata de esperanza se puede encontrar. El profesor se lo daba a leer todas las ma\u00f1anas a una ni\u00f1a triste de nueve a\u00f1os y ella al cambiar de curso le pidi\u00f3 que se lo dejara, pues su nuevo tutor no lo ten\u00eda. Ah\u00ed es donde est\u00e1 la literatura, dijo Ernesto, en la necesidad de encontrarnos, de darnos las respuestas que and\u00e1bamos buscando.<\/p>\n<p>Juan Jos\u00e9 Ramos Melo abri\u00f3 las puertas de su casa a los espectadores m\u00e1s curiosos de Los Silos. Alrededor de diez personas se sentaron en torno a la gran biblioteca de aves, fauna marina y naturaleza que custodiaba el due\u00f1o desde la puerta. En ese momento entr\u00f3 Mar\u00eda Kapit\u00e1n para timonear la velada, que comenz\u00f3 con una breve presentaci\u00f3n de sus participantes. Una vez estaban todos dio comienzo la primera de las historias, una an\u00e9cdota muy peculiar.<\/p>\n<p>Cuando Mar\u00eda era peque\u00f1a le encantaba escuchar viejas historias y relatos por lo que un d\u00eda le pidi\u00f3 a su abuelo que le contase una historia. El anciano respondi\u00f3: \u201cqu\u00e9 voy a contarte si no tengo ninguna historia digna de narrar, no he viajado, no he hecho nada sorprendente en mi vida, no tengo nada que decir\u201d. Tras insistir la peque\u00f1a, el abuelo comenz\u00f3 a contarle que su vida hab\u00eda pasado mientras miraba por la ventana de su casa y que para \u00e9l eso era toda una gran historia. \u201cPor la ventana pasaba mucha gente pero siempre me hab\u00eda fijado en una ni\u00f1a que de mala gana iba a clase cada ma\u00f1ana\u201d.<\/p>\n<p>D\u00eda tras d\u00eda le gritaba guapa desde la ventana, a lo que la ni\u00f1a respond\u00eda acerc\u00e1ndose y pegando su cara a la ventana para ense\u00f1arle la lengua. Cuenta su\u00a0 abuelo que un d\u00eda la ni\u00f1a enferm\u00f3 y que por la ventana vio como en una peque\u00f1a caja con un peque\u00f1o cristal se la llevaban para enterrarla. Por aquel peque\u00f1o agujero la ni\u00f1a pegaba su cara como tiempo atr\u00e1s hab\u00eda hecho en\u00a0su ventana. Al terminar la historia el p\u00fablico entristeci\u00f3 y el silencio se apoder\u00f3 de la habitaci\u00f3n, pero una polifac\u00e9tica Kapit\u00e1n comenz\u00f3 a hacer re\u00edr al p\u00fablico de nuevo, dando pie a una nueva historia, esta vez algo m\u00e1s divertida.<\/p>\n<p>La segunda narraci\u00f3n se centr\u00f3 en el amor, la esperanza y la casualidad. Su protagonista, Mar\u00eda, quien esta vez aseguraba no era ella, hab\u00eda buscado el amor infinidad de veces top\u00e1ndose siempre con la misma piedra y el mismo nombre, Jos\u00e9. Un d\u00eda, mientras intentaba cautivar a un nuevo pretendiente\u00a0que por fin no se llamaba Jos\u00e9, perdi\u00f3 la esperanza. Al irla a buscar a objetos perdidos no la encontr\u00f3, pero se la canjearon por una tarde perdida en el parque con un paquete de pipas. Mar\u00eda aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para invitar al funcionario a compartir aquella tarde y cuando \u00e9ste le dijo que s\u00ed, descubri\u00f3 que la esperanza se encontraba en aquel paquete de pipas una tarde cualquiera perdida por el parque.<\/p>\n<p>Como colof\u00f3n final Kapit\u00e1n ejecut\u00f3 una historia que no dej\u00f3 indiferente a nadie. Mediante los diferentes tipos de puntos y l\u00edneas que existen: punto y coma, punto y seguido, l\u00ednea recta, l\u00ednea curva\u2026 cont\u00f3 una bonita historia\u00a0de amor y lujuria tan solo utilizando met\u00e1foras. Al acabar, el\u00a0p\u00fablico aplaudi\u00f3 esperando un nuevo cuento, deseando que la capitana de la biblioteca continuase poniendo puntos hasta el infinito. La narradora esta vez indic\u00f3 que hab\u00eda llegado el final, y con un sorprendente cumplea\u00f1os feliz a uno de los que all\u00ed se encontraban despidi\u00f3 a los asistentes, invitando con puntos suspensivos al p\u00fablico a volverse a ver en otro rinc\u00f3n del Festival del Cuento de Los Silos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-738\" src=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_4572-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"333\" srcset=\"http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_4572-300x200.jpg 300w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_4572-768x512.jpg 768w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_4572-1024x683.jpg 1024w, http:\/\/blog.cuentoslossilos.es\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IMG_4572-1200x800.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Maria Kapit\u00e1n, Ernesto Rodr\u00edguez Abad y Pedro \u00c1ngel Mart\u00edn fueron los encargados de darle vida a las bibliotecas de los habitantes de los Silos. 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